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sábado, 14 de septiembre de 2013

Eugenia Suárez: "Rufina es la hija que siempre soñé"

BY Unknown IN , , Comentarios


A simple vista no es el mejor lugar para una beba de un mes y medio. La televisión prendida en el living, la música de la radio que viene de la habitación, fotógrafo, maquillador, peinadora, productora de moda… Todos yendo y viniendo. Pero Rufina, la primera hija de Eugenia Suárez (21) y Nicolás Cabré (33), duerme plácidamente. "Es una santa, ¿no?", dice la "China" embelesada, sin poder quitarle los ojos a su carita redonda y sus ojitos achinados. En la primera entrevista tras haberse convertido en madre, Eugenia no puede dejar de repetir las palabras "amor" y "felicidad". Y lo hace con una sonrisa imborrable que refleja su presente de plenitud.

–¿Cómo fue el momento en que te enteraste de que estabas embarazada?
–Fue en Venezuela, cuando Nico estaba filmando allá. Un día me empecé a sentir mal, me dolía la panza y le dije: "Hoy no te acompaño, me quedo en el hotel". Y Martina [Gusmán] le dijo: "Seguro que está embarazada". Cuando volvió de filmar, me confesó: "Che, Martina dice que seguro estás embarazada". Me hice un test y dio recontrapositivo.

–¿Cuál fue tu reacción?
–Yo lo intuía, así que me lo tomé con tranquilad. Lo más raro fue despertarme al otro día sabiendo que estaba embarazada. No más alcohol, no más cigarrillos, me tenía que cuidar.

–¿Quién fue el primero en enterarse de la buena nueva?
–Mi amiga Agustina. Fue por teléfono, porque me faltaba un mes para volver a Buenos Aires y necesitaba compartirlo con alguien. Eran las 3 de la mañana y le mandé una fotito del test. Ella estaba en un bar y me dijo: "Esperá que voy al baño, que estoy llorando". A mi hermano se lo conté cuando estuvo de visita en Venezuela y mi mamá se enteró cuando volví. "Mamá, vas a ser abuela". Su respuesta fue: "No me jorobes, me tenés cansada con el tema de que querés ser una mamá joven". [Se ríe].

–De tu grupo de amigas, ¿sos la primera en ser madre?
–Sí, soy la primera mamá de mis amigas del cole. ¡Es una locura, porque nos veo tan chicas! Igualmente, me siento superpreparada.

–¿Cómo fueron los nueve meses de embarazo?
–¡Eternos! ¡Para mí fueron quince! Al principio no me daba ni cuenta, porque no me creció la panza hasta los cinco meses, y como trabajé hasta los siete, menos... El último tiempo fue más pesado, aunque solo engordé diez kilos.

–¿Te cuidabas mucho en las comidas o te dabas todos los gustos?
–Yo como lo que quiero, pero en poca cantidad. Lo que traté de hacer fue tomar mucha agua, pero nada más.

–¿Tuviste antojos?
–No. Yo moría por tener anteojos… Quería que fueran las 3 de la mañana, antojarme con un alfajor y que Nico tuviera que salir a comprarlo. Pero no, fui una embarazada ejemplar. No hinché nada, hacía de todo, subía, me trepaba, embalé mucho para la mudanza. Nico también, pero yo cargaba cosas igual.

–Cuando dejaste de trabajar, ¿te pusiste a full con los preparativos?
–En realidad, Nico y yo nos ocupamos de la ropa, de armarle el cuarto… Hicimos todo juntos y estuvo buenísimo.

–¿Y el parto?
–Espectacular. No sé lo que es el dolor de las contracciones. No te miento, ¿eh? Hablé con la partera y me dijo que me esperaba a las 5 de la mañana. Me bañé, me hice un rodete con fijador, me puse rimmel a prueba de agua por si lloraba, me pinté con un labial que dura como cuatro horas, terminé el bolso… Quería que Nico me siguiera viendo linda aun en el momento del parto. Pusimos música, Rihanna, que a mí me encanta, pero terminamos en cesárea porque Rufi tenía una vuelta de cordón.

–¿Y entonces?
–Fue raro, porque con la anestesia no sentía nada, estaba muy cansada, no terminaba de caer. Recién cuando se prendió a la teta, dije: "¡Es mi hija!". En ese momento, Rufi me clavó los ojos y nos enamoramos. ¡Es impresionante! Al otro día le dije a Nico: "Ya quiero tener otro". Me sentía desbordada de amor.

–¿Cuántos te gustaría tener?
–¡Si fuera por mí, tendría ocho! Pero también me gusta mi trabajo, así que tres o cuatro hijos me parece un buen número.

–¿Nico está de acuerdo?
–Ya le dije: "Mi proyecto son cuatro, si te gusta bien y si no, también". [Se ríe]. El está fascinado, así que seguro va a estar de acuerdo.

–¿Quién eligió el nombre de la beba?
–No sé por qué se armó tanta polémica con el nombre, para mí era muy común… Primero nos dijeron que era un varón, pero al día siguiente me hice otra ecografía y nos confirmaron que era una nena. Ya lo teníamos pensado. Igual, no lo supo nadie hasta el día del nacimiento. Rufina me parece un nombre dulce.

–¿Sabés qué significa?
–"Chica de rizos dorados, pelirroja", pero no fue por eso.

–¿Qué tal te definirías como mamá?
–Soy muy relajada, los dos somos papás muy relajados… Nunca pienso en que puede llegar a pasar nada malo, no porque no pueda pasar, sino porque prefiero pensar que todo va a estar bien. Yo sigo siendo la misma, la llevamos a todos lados porque es una santa, le encanta estar a upa… Seguimos con la misma vida de antes.

–En este mes y medio, ¿qué te enseñó Rufina?
–Me conecta con la inocencia pura y me enseña lo que es el amor más incondicional. Yo me levanto de la cama siempre de buen humor cuando se despierta para comer…Me encontré con un umbral altísimo de incondicionalidad y de paciencia. Soy una babosa, me quedo horas viendo cómo duerme. La verdad es que yo soy más bien arisca, pero con Rufina soy insoportable. Viste que dicen que cuando sos mamá entendés muchas cosas de tus padres, y es así.

–Durante este gran momento de felicidad, también tuviste que atravesar la muerte de tu papá.
–Soy muy católica y siempre me inculcaron que la muerte no es algo malo. Si bien es doloroso, estoy conectada con mi papá desde otro lado, siento que está presente.

–Te ves muy bien a un mes y medio de haber dado a luz.
–Durante el embarazo no hice nada, pero apenas me dieron el alta me "interné" en BACE, un centro de estética donde me hacen electrodos, masajes, ¡de todo! Además, engordé muy poco y una vez que nació la beba me quedaron solo tres kilos de más.

–¿El vínculo con Nicolás cambió con la llegada de Rufina?
–No, no cambió en nada. ¡Es tanto el amor que nos une…! Te juro que cuando veo a la beba –una personita que tiene nuestra sangre, que fue creada por los dos– me cuesta pensar en que podemos llegar a separarnos algún día. Mucha gente me dijo: "Mirá que con la beba por ahí lo dejás un poco de lado", pero no me pasó. Estamos muy unidos.

–¿Y cómo es el Nicolás papá?
–Es un genio, de verdad. Los primeros días yo me despertaba cuarenta veces y él estaba para acompañarme, para que no estuviera sola… Es muy compañero, cambia pañales, la baña y así es mucho más fácil.

–¿Entonces es todo como lo soñaste alguna vez?
–¡Sí, son la hija y el novio que siempre soñé! Tengo una vida feliz y real. Todo el tiempo le agradezco a Dios que estoy viva, tener esta beba, este novio, esta familia… Nunca me acostumbro a nada de lo que tengo y creo que por eso me va bien en la vida. Nico me da mucha seguridad, me hace sentir linda, soy única para él… Rufina es una beba divina, es demasiado perfecto todo.

–¿Lo vivís con tranquilidad o te genera culpa?
–Cero, porque creo que me lo merezco. Soy buena persona, más allá de mis defectos, no tengo malas intenciones.

–¿Es cierto que a los 8 años ya estabas enamorada de Nicolás?
–[Se ríe]. No, no era tan así. Te cuento: hace muy poco encontré una agenda de cuando tenía 8 años y en el 14 de febrero yo había escrito "¡Feliz Día de los Enamorados!" y había pegado una foto de él. Ahora tengo pegada esa hoja en la heladera. ¿No es una locura? Lo que son las vueltas de la vida…

–¿Tienen planes de bautismo?
–Sí, en cualquier momento se viene eso…La madrina va a ser Agus, mi amiga de toda la vida. Nico va a tener que elegir el padrino aunque el bautismo no signifique nada para él. Yo estoy esperando que haga un poco más de calor y ahí pondremos fecha.

–¿De casamiento?
–¡No, no! Nada de casamiento. Cuando era chica me daban ganas, pero la verdad es que no necesito un papel.

–¿Pero quizás alguna ceremonia para celebrar el amor?
–Eso sí. A Nico le gusta esa idea, pero el tema de firmar algo, un papel, y que te digan "hasta que la muerte los separe" me da fobia. Si Nico algún día me dice: "Me quiero separar, no estoy más enamorado", listo, ya está… Habrá duelo, pero el papelerío complica.

–¿Sos un ama de casa hecha y derecha?
–Sí, lo disfruto muchísimo… Me gusta trabajar, tener mi plata y también me gusta la cosa familiar… Cuando Nico se va todo el día a trabajar o a hacer trámites, me encanta preguntarle qué quiere comer y esperarlo con todo listo. Creo que de eso se trata mantener a la persona enamorada… Me gusta darle todo, que me vea siempre linda. Yo soy muy coqueta, me gusta estar perfumada o mantener la casa ordenada, algo que a él le gusta… Pero no de sometida, ¿eh? Es algo que me surge naturalmente, no es un esfuerzo.

–O sea que la fama de latin lover indomable de Nico no te preocupa…

–Mucha gente me dijo que me metía en un lío saliendo con él. Cuando empezamos y él estaba recién separado, me decían: "Te va a querer cambiar". Y yo respondía: "A mí no me cambia nadie". Quizás otras novias tenían otro carácter o eran más domesticables. A mí nunca nadie me dio tanta seguridad como él… Yo salí con otros hombres que me generaban mucha inseguridad o no querían que me pusiera una pollera corta. A mí tampoco se me cruzaría por la cabeza querer cambiarlo y, sin dudas, eso lo enamora más de mí.

Fuente: Hola








Griselda Siciliani: "En la cama soy poco romántica. Soy brava, pura pasión"

BY Unknown IN , , Comentarios


La maternidad fue como un bálsamo para Griselda Siciliani (35), que triunfa con su personaje de Gabriela en Farsantes y deslumbra con su cuerpo en la producción de fotos que realizó para la revista Gente. En la entrevista, la mujer de Adrián Suar (45) se despegó del rótulo de ser la primera dama de la TV: "¡Odio esa frase! ¿Saben las veces que debo ser más amable y cuidadosa de lo que sería normalmente con el trato de mis compañeros y los horarios de grabación?".

A un año de haber dado a luz a Margarita, su primera hija, Griselda asegura que le restan perder cuatro de los 25 kilos que aumentó con el embarazo. Y se niega al matrimonio: "Es raro tener que poner una firma. Es una etiqueta que no me ilusiona. Ya está, Marga nos unió para toda la vida". En tono de broma, también confiesa las últimas novedades de la beba: "Me rechaza la teta. Y ya sabe miles de palabras. Le preguntamos ‘quién hizo ese dibujo’ y responde ‘yo’, señalándose".

En cuanto a su relación de pareja con el director de programación de El Trece, Siciliani revela: "Él es mi fan confeso desde mucho tiempo antes de salir conmigo. Este gran amor comenzó siendo un encariñamiento profesional, y eso es la clave de esta pareja. La admiración". Por otra parte, la actriz admite ser celosa, aunque no recela de Araceli González, y acota: "El sexo de la la tele no existe. Por más enamorado que estés... ¿quién lo hace con la velita, la musiquita...? En la cama soy poco romántica. Soy brava, pura pasión. ¡La vida es más divertida sin maquillaje!".

Sobre su destacado personaje en Farsantes, resume: "Aceptar este trabajo es la decisión más difícil que tomé en la vida. Pero sentí que era 'mi' momento para Farsantes. No sé si es la edad o la maternidad, pero hoy me siento con la cabeza en paz y mucho más segura".

Apelando a la frontalidad de la que se hizo cargo, cuando la consultaron sobre el posible regreso de Marcelo Tinelli al canal (se rumorea que podría regresar en abril de 2014), la actriz expresó: "¿Cuánto hace que Pol-ka tiene el prime time de El Trece? Y después de todo, a Marcelo no le fue bien todos los años. ¿Puedo pedirte que escribas tal cual la frase que voy a decir? Odio hablar de Tinelli. Parece que si trabajás en televisión, debés hacerlo. ¡Es ridículo! Me siento una infradotada opinando sobre Marcelo. ¡Yo no extraño a Tinelli! Si extrañase un programa, tendría que revisar qué tipo de vida tengo... ¡o matarme!".









sábado, 24 de agosto de 2013

Katherine Porto supera los obstáculos y encuentra el 'manual para ser feliz'

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“Despertaba y pensaba: ‘Me quiero morir, no le encuentro sentido a la vida’. Pero como dicen por ahí, ‘cuando más oscuro está, es porque va a amanecer’, y así tal cual lo viví”.
La oscuridad. Ese era el territorio transitado por ella cuando su hijo Alejandro, a los 12 años de edad, se fue a vivir a casa del exesposo. Katherine recuerda que lloraba todos los días, nada lograba importarle y acostumbrada como cualquier madre a ver en su hijo el motor de la existencia, la propia inercia la llevaba hasta el fondo de la depresión.
Han pasado tres años y todavía es evidente cierta añoranza nostálgica aunque ella haya cambiado, al igual que la perspectiva de los hechos. Porque aunque se trató de un sacrificio involuntario, esa situación generó un punto de quiebre en su vida, un resquebrajamiento inesperado capaz de desarmarla y mostrarle su propia vulnerabilidad.
“Nunca he consumido drogas, no soy alcohólica, llevo una vida sana y siempre ha sido así; pero no encontraba la felicidad, y luego entendí que estaba en mí. Pensaba que mi hijo era la única misión de mi vida… ¡y no! Yo soy mi propia misión, y en la medida que trabaje en mí, él recibe lo más bonito”.
Entonces decidió hacerse responsable de su vida y dejar “de quejarse”. Hasta el momento no había hecho otra cosa que juzgar –acción de la que también se ha considerado objeto siempre- y sentía necesario quitársela de encima, lo mismo que tantas otras culpas.
Un par de meses después la llamaron para hacer cine en México. Se trataba de Siete años de matrimonio, una comedia romántica como las que siempre ha coleccionado, y además con su propio monólogo sobre el amor. Sin su hijo encontró muy oportuno irse por cuatro meses a un viaje que le dio el tiempo necesario para estar sola y conectarse consigo misma.
Casada a los 17
Desde entonces han pasado dos años; el último además sin pareja, porque aunque podría solucionar su soltería más temprano que tarde, dice tener muy claro lo que quiere. Justo ahora, cuando decidió pelear contra sus inseguridades y se siente lo suficientemente madura como para volver a ser madre, su meta es encontrar el hombre adecuado para formar una familia.
“Lo intenté cuando era muy joven, me casé y duramos diez años, pero era una niña con muchas responsabilidades de adulta. Terminé el bachillerato, entré a la universidad y al mismo tiempo presentaba las noticias en la Costa. Era mamá, esposa, organizaba los múltiples compromisos sociales de mi marido, y lo más increíble es que vivía en función de todos menos de mí; entonces, decidí hacer muchos cambios en mi vida”.
El nuevo comienzo
La primera vez que la llamaron para actuar se trataba de un antagónico en La viuda de la mafia, novela protagonizada por Carolina Gómez y Abel Rodríguez. Sin pensarlo siquiera, la respuesta de Katherine fue: “No, muchas gracias, no soy actriz”. Estaba en República Dominicana presentando el reallity detrás del reallity en la primera versión de La isla de los famosos 2004, trabajo que se suponía duraría un mes y que terminó triplicándose.
Su desempeño gustó tanto que pronto le estaban pidiendo ‘directos’ para los tres noticieros del canal, y una transmisión más para Muy buenos días. Evidentemente no eran los únicos impresionados, poruqe Sergio Osorio y Herney Luna (directores de La viuda de la mafia) decidieron que era ella, y no otra, la perfecta para darle vida a Ximena Ramírez, antagonista de la producción.
Lo que muchos no sabían es que ese casting que la llevó a La isla de los famosos era la oportunidad sobre la que Katherine pretendía basar su nueva vida. Se había casado a los 17 años de edad con un hombre muy importante y  una de las decisiones tomadas en pro de esa relación fue abandonar su trabajo como presentadora de noticias en Cartagena.
Sin embargo, cuando el vaso esperaba la última gota para ser llenado, ella decidió que era hora de coger las riendas y se enroló en tantos castings como pudo. La decisión estaba tomada y no descansaría hasta encontrar un trabajo fijo que le permitiera ver por Alejandro y separarse sin temores.
“Me fui para poder separarme, había dejado de presentar noticias y necesitaba un trabajo sólido para divorciarme. Estaba casada con un hombre de mucho dinero y me manipulaba así, pero decidí que la plata no me iba a frenar. Pensaba: ‘Yo estudié, tengo todo el potencial, entonces, ¿por qué no?’.
Si no lo hubiera hecho –continúa-, estaría ahí, ‘igualita’, casada con un millonario y aburrida de la vida. ¡No, eso no es lo mío! Por eso me impresiona cuando algunas personas dicen de mí cosas como ‘está buscando un millonario para que la mantenga’. ¡No! Si fuera así, no me hubiera separado…, ya vivía con uno”.
Su trabajo, manzana de la discordia
El caso es que cuando Katherine regresó de República Dominicana, llamó al productor de programas de RCN y le preguntó cuál sería su próximo trabajo. La respuesta: los planes incluían pasajes para ella y Alejandro vía Buenos Aires, y su tarea era hacer la misma labor de La isla de los famosos, pero esta vez en Protagonistas de Novela.
La situación no podía estar peor: llevaba tres meses sin ver a su hijo y esa oferta laboral no era factible, pues sabía que su ex se negaría a firmar el permiso para sacar al niño del país. Y cuando comenzaba a entrar en shock por esa complicación, recordó la propuesta que le habían hecho sobre La viuda de la mafia; llamó a confirmar si seguía en pie y tras presentar una corta prueba, comenzó su nuevo camino.
Desde entonces no paró de actuar: Hasta que la plata nos separe, Quién amará a María (su primer protagónico), Inversiones A.B.C, Tierra de cantores, La diosa coronada, Amar y temer, Los herederos del Monte, La Prepago. También filmó El Jefe y Siete años de matrimonio, y aunque se siente muy orgullosa de su trabajo, sabe que es este precisamente la manzana de la discordia cuando de amores se trata.
“Cuando estrenaron El Jefe estaba viviendo con alguien que supuestamente era mi alma gemela, pero no supo entender mi trabajo. Y eso que le advertí que mi papel era fuerte (interpretaba a una mujer multiorgásmica y tenía una escena en topless en la cama).
Pero siempre me preguntan (cuando llevo como un mes con ellos): ‘Oye, ¿cierto que ‘esto’ no va a ser parte de tu vida y  que es momentáneo?’. ¡¿Cómo esto? Hey, es mi carrera! Más respeto, yo no le digo a nadie que deje su trabajo para estar conmigo”.
Lejos de los estereotipos
Precisamente por la connotación sexual que tenía Ángela, su personaje en el El Jefe, Katherine había declinado la posibilidad de hacer casting para La prepago. No quería seguir alimentando el cliché de la ‘mamacita súper sensual’, siente que en la vida cotidiana las personas se confunden y al final del día no pueden entender que su propia esencia es muy distinta.
No obstante, cuando le explicaron que Erika sería el personaje desde el cual se muestran las consecuencias de dedicarse a ese negocio, le pareció muy interesante. “En televisión siempre están endiosando a los malos y yo tengo un hijo, no quería hacer un personaje que mostrara este trabajo como ‘la maravilla’, y al saber que Érika iba a describir el sufrimiento y las decepciones que este trae, decidí aceptar”.
Ahora Katherine está grabando la nueva comedia de RCN, Manual para ser feliz, un proyecto que buscó, pues es un formato muy parecido al de Hasta que la plata nos separe, donde se hace humor a partir de la tragedia. Su personaje se llama Daniela y es la antagonista de Marcela Mar. “No les puedo contar mucho, pero no van a saber si amarla u odiarla; ha sido muy divertido encarnarla, porque es algo totalmente diferente a Érika”.
Mientras tanto, Katherine seguirá esperando al hombre adecuado, a uno que no la juzgue por sus personajes y que pueda entender quién es ella en realidad. Uno que no vea su sensualidad como el rasgo predominante de su ser y entienda que su vida real va mucho más allá de las fotos y los roles que interpreta.
“¿Sensualidad? Sí, la tengo. ¿Qué hago? Me ha costado trabajo aceptarla. Luchaba contra ella porque la gente se hace un juicio distinto a lo que realmente eres. No te imaginan en tu faceta cotidiana. Soy una mujer normal, soy mamá, me gusta cocinar, soy muy romántica. Si un tipo que quiere salir conmigo piensa solo en sexo, pues va muy mal.
Cuando sea el momento correcto llegará la persona indicada, alguien que maneje mi misma sintonía, que no se asuste, que no quiera ponerme reglas ni pretenda que no sea yo para poder estar con él. Cuando alguien pueda disfrutar de mi carrera y no sentir tanta inseguridad, habrá llegado el indicado”.